REFLEXIONES DE UN DÍA CUALQUIERA: VIVIR CON PRISAS

Buenos días amores!! qué tal estamos? La verdad es que el título me viene muy acorde con mi situación actual porque casi no tengo tiempo ni de escribir, con lo que a mí me gusta pasarme por aquí y empezar a divagar sobre todo y nada. Pues el motivo del post de hoy viene relacionado con eso, con vivir con prisas y cómo eso afecta a nuestros hijos. No, no penséis que vengo a daros la solución para llegar a todos lados ni el truco mágico para aumentarle horas al día (si vosotrxs la tenéis ya sabéis, compartir es de guapas). Pero hace unos días #terremotoDaniel me abrió los ojos con respecto a este tema y hoy vengo a contároslo.

En el día a día y por la semana soy una persona bastante organizada y cuadriculada, todo tiene su hora de ser, todo va cronometrado y me crea ansiedad salir de esa rutina. Que conste que poco a poco estoy intentando mejorar en este aspecto de ser tan obsesiva y rompo mis propias reglas, pero me cuesta. Cuando hay un hijo de por medio sabéis que las cosas llevan el doble de tiempo y, que todo lo que está perfectamente estructurado en tu cabeza se vuelve un caos en la realidad: un pis justo antes de salir de casa, la camiseta manchada en el desayuno, rabieta en el portal… y mil situaciones más que supongo que visualizáis.

Pues se ve que, como tengo muy interiorizado esto de los horarios y llevar todo a rajatabla lo expreso demasiadas veces en alto y, el otro día, mientras Dani cenaba me dijo “mamá, hoy tenemos tiempo para leer un cuento largo? o tiene que ser uno cortito porque tenemos prisa?”

La verdad es que no puedo deciros qué le contesté porque me quedé en shock, solo sé que ese día le dejé estar 5 minutos eligiendo el cuento que quería y lo leímos sin ninguna prisa, incluso imitando a los personajes y parándonos a analizar cada página, pero yo estuve bastantes más rato analizando este tema y llegué a varias conclusiones:

  1. Mi hijo no decidió nacer en este mundo de prisas y conciliaciones imposibles. No tiene que adaptarse a mi ritmo, lo que debo hacer es crear un ritmo para él, un mundo en el que encajemos ambos sin prisas.
  2. Un libro por la noche más corto no va a cambiarme la vida, no va a hacer que esos cinco minutos de más me resuelvan el día, por lo tanto voy a aprovechar esos momentos para disfrutar de su compañía y de nuestros momentos, lo demás puede esperar, todo.
  3. El tiempo corre demasiado deprisa, pero todavía corren más nuestros hijos. Solo va a ser niño una vez y cuando me de cuenta, no tendré que esperar por él, y sentiré que he pasado por alto los buenos ratos.

Por todo esto mi propósito a partir de ahora es disfrutar de las pequeñas cosas con él. Quiero ver el mundo desde su perspectiva porque me parece mucho más espectacular, quiero que me enseñe su visión y olvidarnos de que el reloj no deja de girar. No da treguas ni concesiones. Por eso es tan importante disfrutar de los momentos, porque cada vez que levantamos la cabeza ya han pasado.

Vosotrxs conseguís administrar bien vuestro tiempo? Contadme vuestros truquitos!

Gracias por leerme y hasta pronto.

Jen

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