¡Felices 4 años mi terremoto!

En serio, creo que no eres verdaderamente consciente de lo rápido que pasa el tiempo hasta que eres madre y, de repente, se te escurre entre los dedos como arena de playa. Haces de mis días suspiros y de mis semanas momentos, momentos increíbles que, sin duda, guardo en mi baúl de los tesoros.

Estoy aprendiendo tanto a tu lado que solo puedo darte las gracias. Todos los días me regalas una nueva lección. Yo, ilusa de mí, que pensaba que sabía de qué iba esto de la vida, llegaste y me enseñaste a verlo todo desde tu altura, con tu perspectiva, y ahora he vuelto a nacer.

  • Estoy aprendiendo que la vida se disfruta más cuando se vive a tu manera. Sin prisas, sin reloj, emocionándome por las pequeñas cosas como una mariquita que se posa en tu mano, un nuevo charco que saltar, un parque que aparece en nuestro camino, un castillo de arena perfecto…
  • También que cada logro se debe celebrar en condiciones, por todo lo alto. Cada triunfo se merece su reconocimiento. Una nueva cuesta que subes con la bici, una letra que consigues escribir perfectamente, cuando enrollas un montón de espaguetis en el tenedor y no se te caen, cuando pintas sin salirte del borde…
  • Que siempre es buen momento para decir “Te quiero” y regalar besos. Tienes ese factor sorpresa que nunca deja de hacerme sonreír. Aprovechas el momento más inesperado para venir corriendo a abrazarme y decirme que me quieres y, debo confesarte, que me parece lo más bonito del mundo. No dejes de hacerlo nunca.
  • Estoy aprendiendo lo importante que es expresar los sentimientos y, si algo te enfada, lo demuestras y explicas el motivo. Gracias por hacer terapia a mi orgullo.
  • También me estás enseñando que, cada día es impredecible. Que hay que dejarse llevar y no vivir en un mundo tan cuadriculado y organizado. Que por mucho que planees, cualquier imprevisto hace que todo se desmorone y, se vive mucho mejor dejándose llevar, la verdad.

Gracias por todo lo que me enseñas. En este último año has crecido demasiado, a nivel personal, y me asusta verte “tan mayor”. Has empezado el cole, te has vuelto muy responsable y me ayudas muchísimo en todo.

Cocinamos y eres un gran minichef, da igual lo que sea. Es verme en la cocina y arrastras la silla hasta mi lado para colaborar.

Si escuchas la aspiradora, o me ves con el trapo… allá que vienes corriendo. Aunque también tiene algo que ver que no te guste jugar solo. Reclamas atención constante y quieres estar acompañado. No olvides que en mis brazos siempre hallarás refugio, aunque a veces me sature escuchar “mamá” 27 veces por minuto, confieso que adoro serlo de ti.

Sigues siendo cariñoso, bueno, te gusta compartir, te encanta sonreír, y, aunque estás un poco “adolescente” en tu manera de hablar y exigir, tienes un corazón enorme y mucho amor para repartir. También sigues siendo trepador, zalamero, inquieto, traste y me haces trampas cuando jugamos a lo que sea, o lo intentas, pero recuerda que yo fui niña como tú, aunque a veces se me olvide y te exija demasiado.

Déjame seguir disfrutando de verte crecer y sigue enseñándome lecciones diarias. Te prometo que estoy valorando mucho esta etapa a tu lado. Te prometo que te dejaré ser niño cuando toque, que te ayudaré a batir tus alas cuando llegue el momento, que respetaré tus tiempos, al igual que tú comprendes los míos, aunque a veces sean demasiado rápidos para ti. Y perdona todos los momentos en los que no estoy a la altura.

Te quiero… más que a mi vida. Nunca lo olvides.

Mamá.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s